Los data centers en 2030: desafíos y tendencias para los próximos 10 años

La cuarta revolución industrial

En la historia reciente, hemos sido testigos de varias épocas de cambio, de transformación, de innovación, de superación de ideas preconcebidas. 

En 1765, la primera revolución industrial inició el camino de la mecanización. En 1870, la segunda revolución iluminó al mundo con la electricidad. Después de 1969, la tercera revolución aproximó la ciencia ficción a la realidad, con la aportación al mundo de la informática. La década en la que estamos inmersos será concebida como la cuarta revolución industrial, la era de la digitalización.

Esta era está definida por un concepto cada vez más extendido, la transformación digital, que abarca todas las esferas, ámbitos y sectores existentes. La inteligencia artificial, el internet de las cosas, edge computing y blockchain son los puntos cardinales de una era marcada por la masificación de datos, la obligación perentoria de la inmediatez y la necesidad de disponibilidad en tiempo real. Sin embargo, también trae consigo el cataclismo de la intermisión, el pavor a la interrupción y a la caída de los sistemas informáticos que son los pilares del mundo moderno.

La pandemia de COVID-19 ha acelerado los procesos de transformación, obligando a las empresas a digitalizar y salvaguardar su información en un periodo de tiempo muy corto. Esto ha hecho más patentes los riesgos que conllevan estos procesos en cuanto a la gestión, protección y recuperación de estos datos.

Aquí entran en juego los centros de datos, un sector que nace para dar solución a la necesidad de las empresas de garantizar y proteger su información, y que durante la pandemia han reforzado su posición como garantes de la continuidad, la redundancia y la disponibilidad de la información.

Tendencias y desafíos para los data centers en la próxima década

El crecimiento de los servicios en la nube durante la pandemia de 2020 ha impulsado también la necesidad de las empresas de contar con un centro de datos. Tan centrales e imprescindibles son los centros de datos en la infraestructura digital actual que se han convertido en un servicio crítico esencial, equiparable a las telecomunicaciones, el agua, la electricidad y el gas.

Podemos ver señales de este crecimiento en la construcción masiva de centros de datos de hiperescala y centros de datos edge (micro centros de datos localizados que reducen drásticamente la latencia de consumo de contenido y aplicaciones) para poder dar cabida  las crecientes necesidades de gestión de la información derivadas de la transformación digital.

Según Global Data, los ingresos globales de los data centers en 2030 llegarán a los 948.000 millones de dólares. En 2020, fueron de 466.000 millones, por lo que se prevé una tasa de crecimiento interanual del 6,7%.

Esto es una excelente noticia para el sector, pero la generación masiva de estos centros conlleva una importante huella ambiental y genera una serie de desafíos que es importante abordar cuanto antes.

Los data centers consumen el 1% de la energía eléctrica a nivel global

Uno de los desafíos con más relevancia es el aumento de la demanda de electricidad debido al crecimiento del número y del tamaño de los centros de datos.

Actualmente se estima que la proporción de la electricidad global utilizada por los centros de datos es de alrededor del 1%, pero el aumento constante en el procesamiento, el almacenamiento y el tráfico de datos es motivo de preocupación con respecto a la evolución de la demanda de electricidad en el futuro.

De hecho, en este escenario de crecimiento, la demanda mundial de energía de los centros de datos podría alcanzar hasta el 13% del uso global de electricidad en 2030.

Para compensar este crecimiento de la demanda energética ya se están aplicando rápidas mejoras en la eficiencia de los servidores, los dispositivos de almacenamiento y la infraestructura del centro de datos.  Todos estos cambios han ayudado a limitar el crecimiento de la demanda de electricidad.

Además, las fuentes de energía que conforman los centros de datos modernos cambian rápidamente, con porcentajes cada vez mayores de energía renovable. 

Sin embargo, no solo es importante la fuente de energía, si no el uso efectivo que se hace de ella. Aquí es donde entra en juego el término PUE (Power Usage Effectiveness)

El PUE, como concepto, hace referencia a la relación entre la energía total que recibe un centro de datos y la energía utilizada por los equipos alojados. El PUE ideal sería de 1.0, lo que significa un 100% de eficiencia. Es decir, toda la energía consumida se usa solo en equipos de TI, no se pierde distribución de energía.

Adam, uno de los data centers de referencia a nivel nacional, ostenta el mérito de tener un PUE de 1,2 como media anual. A nivel comparativo, solo los gigantes de la industria como Google y Microsoft están creando centros de datos con un PUE de 1,2 o inferior, estando la media global de los data centers más grandes en torno al 1,67, según un estudio de 2019 del Uptime Institute.

Adam ha apostado desde el inicio por usar energía procedente al 100% de fuentes renovables y por una construcción y diseño de sus CPDs enfocada a maximizar la eficiencia energética y minimizar la huella de carbono. Un buen diseño con tecnologías free-cooling, acompañado de una ubicación estratégica y un desarrollo empresarial basado en la sostenibilidad son clave para conseguir este nivel de eficiencia.

La Unión Europea tiene un papel fundamental en la regulación del sector y debemos abordar de forma conjunta los desafíos a nivel de sostenibilidad y consumo energético que nos presenta este elevado crecimiento del sector. 

Lograr que el sector de los data centers dependa principalmente de las energías renovables es la piedra angular para lograr una UE climáticamente neutra para 2050. Se espera que la futura producción de electricidad de la UE esté dominada por fuentes de energía renovables variables. De hecho, la Comisión Europea predice que la proporción de energía eléctrica generada por fuentes renovables será del 47% en 2030

Más fiabilidad y menos latencia con un aumento exponencial del tráfico

Otro de los desafíos con más relevancia derivados de la globalización y el aumento exponencial de los datos es el incremento constante del tráfico de red a nivel mundial.

La demanda de acceso a internet ha experimentado un crecimiento vertiginoso y, en consecuencia, también las exigencias de fiabilidad, rapidez e interconexión. Estos hechos implican que se deba seguir trabajando en mejorar la infraestructura de forma constante, haciendo frente a los desafíos de la globalización. Una de las prioridades del sector es reducir la latencia de la red, aproximando las aplicaciones digitales y el contenido al usuario final.

Este es uno de los desafíos más importantes al que se enfrenta la UE y los países miembros a la hora de desplegar las infraestructuras del Internet del futuro.

Los puntos de intercambio juegan aquí un papel protagonista. Se pueden definir como “una infraestructura técnica en la que varias redes, incluidos los proveedores de servicios de Internet, los operadores de telefonía móvil, las redes empresariales, las redes de investigación y educación, los servicios de administración electrónica y las redes de distribución de contenidos (CDN), se unen para conectar e intercambiar el tráfico de Internet.”

Esta infraestructura aporta múltiples ventajas, como un acceso a Internet mucho más asequible, conexiones de red más directas y velocidades de acceso más rápidas, ya que el tráfico se enruta localmente frente a las rutas de tránsito internacionales.

Adam, como ISP de referencia, tiene presencia en múltiples puntos de intercambio:

  • CATNIX (Punto Neutro de Internet en Cataluña).
  • ESPANIX (Punto Neutro de Internet en España).
  • DECIX (Punto Neutro de Internet en Alemania). 

Tener presencia en múltiples puntos neutros maximiza las ya amplias ventajas que aporta este tipo de infraestructura. En adición a las ventajas ya nombradas, podemos destacar la reducción de costes, el aumento de la eficiencia de enrutamiento y mayor tolerancia a fallos.

En definitiva, este decenio nos presenta cambios interesantes en el sector, desde un crecimiento con miras exponenciales en la construcción de centros de datos y capacidad del tráfico de red, hasta una reforma intensiva en materia de consumo eléctrico, apostando por energías renovables y sistemas que maximicen la eficiencia energética.

Regulación proactiva de la Unión Europea

El objetivo de la UE es abordar el crecimiento exponencial del sector de forma sostenible y definir la responsabilidad, no solo de los centros de datos, si no de los gobiernos que conforman la UE, mediante políticas que aborden diferentes aspectos clave.

Los responsables de la formulación de dichas políticas están adoptando un enfoque proactivo para el correcto desarrollo de los centros de datos. Mediante una correcta gestión, los data centers pueden acelerar el despliegue de energía renovable y mejorar la integración y la flexibilidad de la red. 

Para maximizar los beneficios, los responsables de la formulación de políticas y los operadores de centros de datos deberán trabajar juntos durante este decenio para:

  1. Asegurar suficiente capacidad de red y planificación al atraer la construcción de nuevos CPDs.
  2. Fomentar la eficiencia energética y la flexibilidad.
  3. Invertir en I+D+i para tecnologías de comunicación y computación eficientes de próxima generación.

Algunas de las normativas y regulaciones más importantes en este ámbito son:

  • UNE-EN 50600 (Tecnología de la información. Infraestructuras e instalaciones de centros de datos. Control medioambiental).
  • La Directiva (UE) 2019/944 del Parlamento Europeo y del Consejo de 5 de junio de 2019 sobre normas comunes para el mercado interior de la electricidad.
  • El Pacto de Centros de Datos Climáticamente Neutros, creado por los principales proveedores de infraestructura cloud y operadores de centros de datos con el objetivo de que los data centers en Europa sean climáticamente neutrales para 2030. 

El Pacto es una iniciativa de autorregulación que se ha desarrollado en cooperación con la Comisión Europea. Este pacto entra en consonancia con el actual Pacto Verde Europeo, que tiene como objetivo hacer de Europa el primer continente climáticamente neutro del mundo para 2050.

Aunar crecimiento y sostenibilidad medioambiental

En conclusión, la demanda de servicios de centros de datos seguirá creciendo con fuerza, impulsada por el aumento de tráfico de datos y tecnologías emergentes como la inteligencia artificial, la realidad virtual y aumentada, el 5G y Blockchain. Para afrontar esta expansión, necesitaremos innovación y normativas que ayuden a mantener el ritmo de la creciente demanda de datos bajo un paraguas de eco-sostenibilidad y eficiencia energética.