Laia Subirana, Técnica de Sistemas en Adam: “Las mujeres en tecnología seguimos siendo minoría”

Siempre fue más de números que de letras, pero la influencia de su padre y su hermano informáticos fue lo que definitivamente encaminó a Laia Subirana hacia el mundo de la tecnología. Tuvo la suerte de toparse con un profesor “joven y cercano” en el Grado Superior de Administración de Sistemas y Redes, “el único de informática que existía en aquellos años” – apunta Laia –, quien además le envió la oferta de trabajo del primer cargo que ocupó en Adam como Técnica de Soporte.

Primeras experiencias laborales

Antes de Adam tuvo dos incursiones previas en el mundo laboral, una más agradable que la otra. 

“En mi primer trabajo nunca me sentí cómoda, era la única chica del departamento informático y el jefe tenía malas maneras al hablar conmigo. Después trabajé en una empresa más grande. Fue una buena época, pero por las dimensiones del negocio, no podíamos hacer mucho, todas las incidencias se derivaban a su departamento correspondiente”.

Trabajando en Adam

El conocimiento inicial adquirido como Técnica de Soporte (CSU) a lo largo de un año en Adam, le ha permitido a Laia ser consciente de los mayores dolores del cliente y poder usar lo aprendido en su cargo actual. Ahora, como Técnica de Sistemas, tiene más capacidad de mejorar la eficiencia, la seguridad o las aplicaciones, buscando las mejores soluciones en cada caso.

“Desde el departamento de Sistemas confiaron en mí para que formara parte de su equipo y no puedo estar más contenta; tanto mis compañeros como mi responsable me han dado la confianza que necesitaba y estoy formándome día tras día con ellos y adquiriendo nuevos conocimientos”

“Recibo una formación constante tanto a nivel técnico como a nivel humano”

En esta área Laia se encarga de recibir tickets de clientes que va resolviendo junto a todo el equipo, pero también forma parte de los proyectos que llegan a Adam, ya sea de cara a cliente o en el mantenimiento y revisión de la propia infraestructura. “Todos estamos al día de lo que va haciendo cada uno y colaboramos mucho, así que recibo una formación constante tanto a nivel técnico como a nivel humano”.

Los mayores retos de Laia en Adam

A parte de idear e implementar una página web para encriptar y compartir contraseñas de forma segura con los clientes de Adam a través de un enlace temporal, Laia también tuvo que crear desde cero una plataforma cloud basada en Openstack que actualmente está operativa para realizar pruebas. “Gracias a ello, conseguí sacarme el Certified Openstack Administrator (COA)”.

En ese sentido, el mayor reto para ella es lograr mantenerse actualizada y estar al día de toda la información del mundo de las tecnologías: “en Adam la colaboración y la conversación constantes con los clientes, hace que se compartan ideas y se valoren las mejores soluciones. Esto me ha hecho ver que, en vez de conformarme, quiero seguir aprendiendo sobre tecnología para progresar y aportar más a Adam”.

Ser mujer en el sector tecnológico. Retos de futuro.

La presencia de mujeres dentro del mundo de la tecnología y la informática es escasa en comparación a la de los hombres, por factores educacionales, sociales y de acceso al mundo laboral. Según un estudio del Observatorio Nacional de las Telecomunicaciones y la Sociedad de la Información (ONTSI) en colaboración con el Instituto de la Mujer, solo un 23% de las personas que trabajan en el sector de las TIC son mujeres. Pero la variedad de salidas laborales, hace que poco a poco, esta tendencia no sea tan marcada.

“Cada vez está todo más enfocado hacia el mundo de la tecnología y eso ha ayudado que a más mujeres les atraiga. Aún así, seguimos siendo minoría en comparación con los hombres que se dedican a la informática […]. Creo que no hay que estigmatizar un sector, estamos en el camino de que el género no marque tantas diferencias, pero aún quedan cosas por hacer”.

“Cada vez está todo más enfocado hacia el mundo de la tecnología y eso ha ayudado que a más mujeres les atraiga”

Para que este desequilibrio termine por invertirse o equipararse, para que haya diversidad de géneros y, por lo tanto, de miradas y experiencias vitales que enriquezcan el sector, deben existir referentes femeninos visibles a quienes se les reconozcan sus logros de forma real y no condescendiente. 

Laia coincide con esta idea: “Confío en que empieza a tener más valor lo que una quiera hacer y ser, pero sigue habiendo una presión social que nos encamina hacia unos oficios, maneras de ser o normas a seguir por ser mujer. El entorno en el que creces puede afectar mucho en las decisiones que tomes, y esto es lo que debería cambiar. Como más se visualice a las mujeres en todos los ámbitos laborales y de manera equitativa, más referencias y opciones tendrán las niñas que están creciendo para ser y dedicarse a lo que quieran”.

Personalmente, Laia está muy contenta por poder rodearse de un equipo cercano y de aprender todos los días. “Valoro mucho estar tranquila, quiero seguir creciendo y aprendiendo a nivel técnico en Adam, siento que aún tienen mucho que enseñarme”, y concluye, “sería muy bueno que entrara otra mujer al departamento técnico”.